Otra consecuencia de la guerra: más de 50 países podrían quedarse sin alimentos

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alertó ayer que la guerra en Ucrania entraña “graves riesgos” para la seguridad alimentaria a nivel global debido al “papel fundamental” que juegan tanto Rusia como Ucrania en la producción y el suministro de alimentos a nivel mundial.

Por Dr. Daniel Cassola

Primero la pandemia y después de la guerra están modificando al mundo. Las consecuencias de ambos fenómenos todavía no están del todo claras pero algunos efectos ya se pueden comenzar a entrever. La invasión rusa a Ucrania está generando un mundo con más inflación y escasez de alimentos.

En 2021, Rusia, Ucrania, o ambos, figuraron entre los principales exportadores mundiales de trigo, maíz, colza, semillas de girasol y aceite de girasol, mientras que Rusia también se situó como el principal exportador mundial de fertilizantes nitrogenados y el segundo proveedor de potasio y fósforo.

En concreto, Rusia es el mayor exportador mundial de trigo y Ucrania es el quinto. Juntos, proporcionan el 19% del suministro mundial de cebada, el 14% del trigo y el 4% del maíz, lo que representa más de un tercio de las exportaciones mundiales de cereales. Además, cerca de 50 países dependen de ellos al ser el origen de un 30% o más de sus importaciones de trigo.

“Las interrupciones logísticas y de la cadena de suministro en la producción de granos y semillas oleaginosas de Ucrania y las restricciones a las exportaciones de Rusia tendrán repercusiones significativas y podrían aumentar gravemente la inseguridad alimentaria a nivel mundial, cuando los precios internacionales de los alimentos y los insumos son ya altos y volátiles”, aseguró el economista jefe de la FAO, Máximo Torero.

El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación explicó hoy que las interrupciones de las cadenas de suministros y de la logística en la producción ucraniana y rusa de cereales y semillas oleaginosas tendrán importantes repercusiones en la seguridad alimentaria.

Qu Dongyu especificó que unos cincuenta países de bajos ingresos y con déficits alimentarios del norte de África, Asia y Oriente Próximo dependen parcialmente del suministro de trigo proveniente de Rusia y Ucrania, y que más de la mitad del suministro de fertilizantes en muchos países europeos y de Asia depende de Rusia.

Por otro lado, Rusia y Ucrania también son proveedores líderes de colza y representan el 52% del mercado mundial de exportación de aceite de girasol. La FAO ha alertado de que entre los riesgos se encuentran los relacionados con el flujo de comercio a nivel internacional, la inflación, la capacidad productiva de Ucrania y Rusia y el efecto del tipo de cambio.

Con respecto al alza de precios, la FAO ha alertado que la guerra en Ucrania podría agravar la situación, ya que los precios de los alimentos ya venían subiendo desde la segunda mitad de 2020 y alcanzaron su máximo histórico en febrero de 2022. De hecho, en 2021 el precio del trigo y la cebada creció un 31%, mientras que el del aceite de colza y girasol repuntó un 60%.

La alta demanda y los precios volátiles del gas natural también han elevado el precio de los fertilizantes. Por ejemplo, el precio de la urea, un fertilizante nitrogenado, se ha triplicado en el último año, según los datos de la agencia de Naciones Unidas.

En este contexto, la FAO ha recomendado a los países garantizar el comercio mundial de alimentos y fertilizantes, así como valorar con detenimiento cualquier efecto en los mercados internacionales antes de aprobar cualquier sanción que pueda afectar al suministro de alimentos.

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