Tensión en el Hospital Posadas: el Gobierno despidió a 110 trabajadores
El Ministerio de Salud de la Nación anunció ayer la desvinculación de 110 trabajadores del Hospital Posadas, ubicado en la localidad bonaerense de El Palomar, en medio de un clima de creciente incertidumbre entre el personal del establecimiento. La decisión se enmarca en lo que la cartera sanitaria, conducida por Mario Lugones, describe como un proceso de “reordenamiento profundo” en los hospitales nacionales.
Por Dr. Daniel Cassola
Mediante un comunicado oficial, el Ministerio de Salud sostuvo: “En los hospitales nacionales no hay lugar para la gente que no trabaja. En el camino hacia una salud pública eficiente, transparente y al servicio de los argentinos, el Gobierno Nacional continúa con el reordenamiento profundo de los hospitales nacionales. Como parte de este proceso, se decidió despedir a 110 personas del Hospital Posadas que no cumplían con sus tareas”.
De acuerdo a lo informado, las desvinculaciones alcanzan a personas que “directamente no iban a trabajar”. Según el Ministerio, auditorías internas y controles de asistencia permitieron identificar a contratados que no cumplían con sus funciones o registraban ausencias reiteradas e injustificadas. “Cada caso fue evaluado individualmente, y se siguieron todos los procedimientos legales y administrativos correspondientes”, agregaron desde la cartera sanitaria.
En el mismo texto, las autoridades enfatizaron: “En esta gestión no hay lugar para ñoquis ni acomodos. Cada peso que se malgasta en quienes no trabajaban, ahora se va a invertir en quienes sí ponen el cuerpo todos los días, en mejores insumos, equipamiento y atención para los pacientes”.
Mientras tanto, el anuncio generó desconcierto entre los trabajadores y los sindicatos del hospital. Voceros sindicales consultados señalaron que todavía no se conocen oficialmente los nombres de los cesanteados. “En otras oportunidades nos han llegado listas, han circulado listas a las cuales tenían acceso algunos sindicatos, o que daban vueltas por el hospital y después se confirmaban o no. En esta oportunidad no tuvimos ninguna lista. No sabemos exactamente quiénes son las personas que mencionan como que no venían al hospital”, expresaron desde uno de los gremios.
Según estas mismas fuentes, hace un tiempo existía un listado preliminar con menos de 110 personas, del cual solo se reconoció a algunas. Sin embargo, no se obtuvo información adicional sobre la situación de esas personas ni sobre los criterios definitivos que se aplicaron en la nueva tanda de despidos.
A este contexto se suma la reciente renuncia del director del hospital, Ángel Daniel Elia, quien dejó su cargo por “motivos personales y profesionales”, según detalló el Ministerio de Salud. Según indicaron fuentes sindicales, Elia había manifestado en una reunión con representantes gremiales que había detectado casos de personas que cobraban sin cumplir con sus funciones, y que la eliminación de esos contratos podría abrir la posibilidad de reincorporar a trabajadores cesanteados en procesos anteriores. Sin embargo, esa reunión no llegó a concretarse debido a su posterior renuncia.
Mientras tanto, la Asamblea de Residentes había solicitado a comienzos de mes una convocatoria a una mesa de diálogo y advirtió sobre la posibilidad de iniciar un paro si no se concretaba la reunión. La dirección del hospital respondió días después anunciando una mejora en los ingresos de los médicos residentes a través de recursos propios, aunque también advirtió que quienes participen en medidas de fuerza podrían enfrentar sanciones.
Según comunicó la dirección ejecutiva del hospital, la decisión de mejorar los ingresos “es posible gracias a que la administración que se ha llevado adelante en los últimos meses se puso como objetivo restaurar el orden institucional y optimizar los recursos del hospital para mejorar las condiciones laborales de los profesionales”.
En este contexto, el comunicado oficial del Gobierno concluyó: “Los hospitales no son refugios políticos ni oficinas de empleo: son espacios donde se salvan vidas. Vamos a seguir limpiando el sistema, sin miedo y sin pausas, para que la salud pública vuelva a estar al servicio de la gente y no de la casta política sindical”.
