Por Redacción Curar con Opinión
Durante años, la idea de que el estrés, el duelo o determinados rasgos de personalidad pueden provocar cáncer circuló tanto en el ámbito médico como en el bienestar general. Sin embargo, una nueva investigación internacional de gran escala desmiente esa creencia y aporta evidencia contundente: el estado mental no tiene una relación directa con el desarrollo de la enfermedad.
El estudio, publicado el 23 de marzo en la revista Cancer, fue realizado por el consorcio Psychosocial Factors and Cancer (PSY-CA) y analizó datos de 421.799 personas de Países Bajos, Reino Unido, Noruega y Canadá. Los participantes fueron seguidos durante un período de 15 años, lo que permitió evaluar la incidencia de distintos tipos de cáncer en relación con factores psicosociales.
Los investigadores examinaron variables como el neuroticismo, el nivel de apoyo social, el malestar emocional, el estado civil y experiencias de pérdida, como el fallecimiento de una pareja. El objetivo era determinar si estos factores influían en la probabilidad de desarrollar cáncer.
Los resultados fueron concluyentes: no se encontró evidencia de que el estrés psicológico o el duelo aumenten el riesgo global de cáncer. Tampoco se identificó una asociación directa con tipos específicos como cáncer de mama, próstata o colon.
La autora principal del estudio, Lonneke van Tuijl, del University Medical Center de Groningen, señaló que los hallazgos no respaldan la creencia ampliamente extendida de que la mala salud mental incrementa el riesgo de cáncer. “Nuestros resultados muestran que no hay una relación causal directa”, afirmó.
En una primera instancia, los investigadores observaron un leve aumento en el riesgo de cáncer de pulmón en personas que atravesaban situaciones de soledad o pérdida reciente. Sin embargo, al ajustar los datos por factores conocidos —como el tabaquismo o antecedentes familiares— esa asociación desapareció casi por completo.
Según los especialistas, el estrés no provoca cambios celulares que deriven en cáncer. No obstante, sí puede influir indirectamente en la salud a través de conductas de riesgo, como fumar, consumir alcohol o mantener una dieta poco saludable.
El estudio también destaca que estos resultados pueden tener un impacto positivo en los pacientes, al reducir sentimientos de culpa o autocrítica vinculados a la enfermedad. Si bien cuidar la salud mental sigue siendo fundamental para el bienestar general, no constituye un factor determinante en la aparición del cáncer.









