Alerta por la caída de donantes de sangre y su impacto en hospitales públicos

La donación de sangre en Argentina atraviesa una caída sostenida que preocupa a profesionales y servicios de hemoterapia de todo el país.

Por Dr. Daniel Cassola

La disminución de donantes voluntarios y habituales pone en tensión la capacidad del sistema sanitario para responder a cirugías, tratamientos oncológicos, partos complicados y emergencias por accidentes.

La magnitud del problema es estructural: se estima que nueve de cada diez personas necesitarán una transfusión en algún momento de su vida. Sin embargo, el número de donantes no alcanza para cubrir la demanda. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, si entre el 3% y el 5% de la población sana donara sangre dos veces al año, el país podría satisfacer todas sus necesidades transfusionales. La realidad está lejos de ese objetivo.

Alejandra Vellicce, jefa de la División de Hemoterapia del Hospital de Clínicas, explicó que pacientes con leucemias, talasemias o quienes atraviesan cirugías cardíacas o de cadera dependen de transfusiones frecuentes. “Un paciente con leucemia puede necesitar sangre todos los días durante su tratamiento y, en algunos períodos, varias veces al día”, señaló. A estos casos se suman accidentes de tránsito, laborales y domésticos, donde la pérdida masiva de sangre convierte a la transfusión en la única alternativa para salvar vidas.

La sangre es un recurso limitado. Los glóbulos rojos se conservan refrigerados entre 3 y 6 grados, las plaquetas a temperatura ambiente con agitación constante y el plasma congelado a temperaturas bajo cero. Cada componente tiene una vida útil acotada, lo que obliga a mantener un flujo constante de donaciones. Además, no existe sangre artificial de uso clínico masivo, por lo que el sistema depende exclusivamente de la donación humana.

Cada extracción —de aproximadamente 450 mililitros— puede beneficiar hasta tres personas, ya que la sangre se separa en glóbulos rojos, plasma y plaquetas. El proceso está regulado por la Ley 22.990 y contempla entrevista médica, controles clínicos y estudios inmunoserológicos para descartar infecciones transmisibles.

Miriam Méndez, jefa del Servicio de Hemoterapia del Hospital Alemán, advirtió que lo más preocupante no es solo la baja global de donantes, sino la reducción de quienes donan de manera voluntaria y repetida. “Son los que garantizan la seguridad transfusional y dan soporte estable al sistema”, afirmó. También señaló que persisten temores infundados sobre la seguridad del procedimiento. El material utilizado es estéril y descartable, y el organismo repone el volumen extraído en poco tiempo.

Para donar se requiere tener entre 18 y 65 años, pesar más de 50 kilos y gozar de buena salud. Los varones pueden hacerlo cada tres meses y las mujeres cada cuatro. Se recomienda descansar adecuadamente, desayunar liviano y evitar esfuerzos físicos intensos luego de la extracción.

En el Hospital de Clínicas de Buenos Aires, donde se necesitan al menos 20 donantes diarios, el descenso se acentúa en verano. Especialistas coinciden en que la caída de donantes impacta directamente en la salud pública. Sin un flujo sostenido de sangre disponible, se postergan cirugías programadas y se limita la capacidad de respuesta ante emergencias.

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