Grave efecto colateral de la pandemia: aumentan y se profundizan los casos de depresión

Los factores son tanto la pérdida de seres queridos, y la imposibilidad de iniciar un duelo como antes, como la falta de contacto social. También hay pacientes psiquiátricos que interrumpieron sus controles y tratamientos. Síntomas a los que se debe prestar atención para recurrir a un profesional si es que se presentan.

Por Dr. Daniel Cassola

La pandemia, a nivel individual, supuso y todavía supone un gran desafío para la salud mental de la población. Nunca antes tanta gente pasó tanto tiempo sola o aislada, en contacto a través del mundo digital pero no físico con sus seres queridos. La pérdida de un ser querido por la gran cantidad de afectados por el coronavirus, más la imposibilidad de realizar los rituales habituales de despedida pueden haber profundizado el problema. La economía y sus vaivenes también pende como una amenaza sobre gran parte de la población.

Según los especialistas la depresión afecta al 4,4 por ciento de la población mundial. En Argentina, un estudio publicado en 2018 en la Revista Argentina de Psiquiatría, indica que el 8,7 por ciento de los mayores de 18 años presentarán trastorno depresivo mayor en algún momento de su vida. Es probable que la pandemia haya robustecido esos indicadores.

Estar triste de forma constante, sentir un vacío, tener sentimientos de desesperanza, tener dificultad para concentrarse o dormir, sentir irritabilidad, problemas con la alimentación o haber perdido el interés por los pasatiempos o las salidas con amigos, son algunos de los signos de la depresión, cuadros que se estarían incrementando por las características inéditas de esta pandemia.

“Si bien hay estados de angustia y depresión que se encuadran dentro de las reacciones esperables frente a un escenario inesperado, como esta pandemia, sin lugar a dudas todo este contexto va a ser un gran disparador de trastornos mentales”, aseguró Marcelo Cetkovich, médico psiquiatra universitario y vicepresidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP).

“Ni bien se inició la cuarentena hicimos una encuesta y detectamos que más del 40 por ciento de los consultados manifestaba síntomas de depresión y ansiedad. Es importante aclarar que, bajo ciertos contextos, estas son formas de reacción normales, ya que se trata de situaciones en las que no podemos escapar o que nos generan mucha incertidumbre. Las emociones son un dispositivo con el cual nos ha dotado la naturaleza para lidiar con un entorno incierto y amenazante. Por ejemplo, un duelo es una depresión fisiológica, que permite lidiar con la pérdida de un ser querido. Esto hay que señalarlo porque, si no, estamos patologizando la vida cotidiana”, aclaró Cetkovich, quien también es Jefe del Departamento de Psiquiatría de la Fundación INECO.

No obstante, Cetkovich advirtió que hay que estar atentos a la persistencia de los síntomas. “La depresión no es tristeza, ni estar cansado; implica la pérdida de interés en las cosas que interfiere con la capacidad de funcionamiento cotidiano. Cuando estos sentimientos no permiten que la persona pueda cumplir con sus obligaciones, con sus deseos o planes, es momento de consultar”, aseguró.

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