Hacia una nueva normalidad: la salida de la cuarentena debe ser “lenta y con control”


Por las características de la propagación del Covid-19 las medidas restrictivas obligatorias solo se pueden abandonar de a poco. El contagio se desacelera más lentamente de lo que se propaga.

Por Dr. Daniel Cassola

Las estrategias varían alrededor del mundo con respecto a cómo domar la pandemia de coronavirus aunque empieza a quedar en claro que los países que más temprano adoptaron medidas severas como la cuarentena obligatoria son los que se encuentran más aliviados. Pero la cuarentena no se puede sostener indefinidamente o hasta que se encuentra una cura o vacuna.

Por ello, el desafío es cómo salir del laberinto que propone el coronavirus, calificado ayer por la OMS como “diez veces más mortal que la pandemia de gripe H1N1 en el 2009”. “Aunque el COVID-19 se acelera muy rápido, se desacelera mucho más lento. En otras palabras, el camino hacia abajo es mucho más lento que el camino hacia arriba. Eso significa que las medidas restrictivas deben levantarse lentamente y con control. No puede ser todo de una vez”, aseguró Tedros Adhanom Gebreyesus, director de la OMS.

Lo que está claro es que, como sostienen los funcionarios de la OMS, la cuarentena no se puede cambiar por nada. “Tenemos que remplazarlo por comunidades educadas, comprometidas y empoderadas. Vamos a tener que cambiar nuestros comportamientos en el futuro cercano. Por ahora hemos visto una buena de la gente en la mayoría de los casos, pero deberemos tener esos comportamientos adaptativos en términos de higiene y distancia física por un buen tiempo”, sugirió Mike Ryan director de emergencias de la OMS.

La sugerencia que mana de la organización que depende de Naciones Unidas es que la salida de la cuarentena debe ser estratégica. Por ejemplo, levantando las restricciones en las zonas menos afectadas y manteniéndolas dónde hay más casos.

Para que cada país considere si salir o no de las medidas restrictivas, la OMS elaboró un punteo con seis ítems para evaluar y, en consecuencia, decidir. El primer factor que se debe sopesar es si la transmisión del virus está controlada. El segundo factor tiene que ver con el sistema salud y su capacidad para detectar todos los casos, aislarlos y, lo que es también fundamental, rastrearlos. Aquí se requiere una gran cantidad de trabajo para poder rastrear el entorno potencialmente sometido al contagio de cada caso positivo.

El tercer punto es asegurarse que los riesgos se han minimizado tanto en los centros de salud como en los hogares de ancianos o geriátricos. También es fundamental garantizar que en los lugares de trabajo, las escuelas e instituciones del sistema educativo y demás lugares concurridos existan las medidas de prevención necesarias, fundamentalmente para garantizar la higiene y evitar las grandes aglomeraciones.

El quinto punto tiene que ver con algo que por ahora suena lejano y tiene que ver con los riesgos de recibir casos importados, una vez que las fronteras se vuelvan a abrir y se reanude el tráfico internacional. Por último hay que asegurarse que las comunidades estén educadas y capacitadas para afrontar lo que la OMS llama una “nueva normalidad”.

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