Médicos argentinos y brasileños criticaron el uso de químicos contra el mosquito del zika y dengue

La utilización de químicos dañinos para la salud e ineficaces en la erradicación del mosquito aedes no debe ser el eje de la estrategia utilizada por los estados contra el dengue, la chikungunya y el zika, advirtieron profesionales.

La utilización de químicos dañinos para la salud e ineficaces en la erradicación del mosquito aedes no debe ser el eje de la estrategia utilizada por los estados contra el dengue, la chikungunya y el zika, advirtieron profesionales de la salud brasileños y argentinos, quienes aseguraron que el foco debe estar en la adopción de métodos mecánicos de limpieza y en el saneamiento ambiental.

“El incremento de la microcefalia en el norte del país tiene una vinculación clara con la epidemia del zika, nosotros no cuestionamos esto, sino que criticamos la estrategia que se está utilizando en nuestro país y que ahora pretende usarse en el resto de América que pone el foco en el uso de químicos para matar el mosquito adulto”, indicó a Télam Gastón Wagner, presidente de Asociación Brasileña de Salud Colectiva (ABRASCO).

En noviembre de 2015 la cartera sanitaria brasileña decretó el estado de emergencia de salud pública a nivel nacional por el virus zika y el 20 de enero de 2016 se informaron casi 4000 casos posibles de microcefalia y se registraron 49 muertes de bebés por esta malformación.

Hace una semana, ABRASCO emitió un documento denominado “Nota Técnica sobre microcefalia y enfermedades relacionadas con el vector Aedes aegypti: los peligros de enfoques con larvicidas y aerosoles químicos” que tuvo repercusiones a nivel mundial.

En ese reporte los integrantes del colectivo parten de una premisa: “El crecimiento exponencial de la epidemia de dengue (en el año 2015, el Ministerio de Salud registró 1,649,008 casos probables del virus en el país y un aumento del 82,5 por ciento de las muertes en el año anterior) demuestra que la estrategia nacional de control del Aedes aegypti (mosquito transmisor) ha fracasado”.

Entre las causas de la proliferación de estas enfermedades, la organización señaló “la degradación de las condiciones de vida en las ciudades, el saneamiento inadecuado, particularmente con respecto a la dificultad actual de acceso al agua potable y la mala recolección de basura” como algunas de las principales causas.

ABRASCO describió que donde se registró el aumento más significativo de bebés con microcefalia (al norte de Brasil) es una zona con una “creciente degradación del medio ambiente” caracterizada por “bajos indicadores de saneamiento ambiental relacionados con el agua, la inmensa presencia de los residuos sólidos en los hogares y deficiencias de drenaje de agua de lluvia”.

La organización también detalló que se trata de una región en la que se utilizaron “productos químicos larvicidas en el agua potable por más de 40 años, sin que esto implicara una reducción de los casos de las enfermedades”, y que “desde 2014 se introdujo en el agua potable de la población en los hogares y la vía pública un nuevo larvicida llamado el piriproxifeno”, que actúa sobre la larva inhibiendo la formación del insecto adulto.

El documento afirmó que se ignora el efecto “biológico y ambiental sobre el individuo y las comunidades” del uso de estos productos químicos a gran escala que incluyen productos como el malatión que “son neurotóxicos en el sistema nervioso central y periférico, que causan náuseas, vómitos, diarrea, dificultad para respirar y síntomas de debilidad muscular”.

“Si bien la utilización de estos químicos quizás no produce un efecto inmediato, se ignora su efecto a largo plazo y tenemos evidencias que muestran que pueden causar enfermedades tales como alergias, inmunotoxicidad, cáncer, trastornos hormonales, además de que es ineficaz porque el mosquito a los pocos meses se hace resistente al producto”, sostuvo Wagner.

Y continuó: “Por esto es que nosotros planteamos que la estrategia es inadecuada. El Estado debería centrarse en el saneamiento ambiental con urbanización, redes de agua potable, cloacas y en el control de la larva con acciones mecánicas”.

Por su parte, la organización argentina Médicos de Pueblos Fumigados, emitió recientemente un comunicado en el que vinculó la proliferación de los casos de microcefalias en bebés a la utilización del piriproxifeno en el agua más allá del virus del zika.

“Existe una gran cantidad de zonas que tienen zika y no han presentado casos de microcefalia lo que nos hace pensar que estas malformaciones se deben vincular a otra cosa y casualmente en esta zona desde 2014 se echaba piriproxifeno en el agua potable”, sostuvo Medardo Ávila Vázquez, referente de la asociación.

El informe argentino afirmó que “fumigar masivamente con aviones como se está evaluando por parte de los gobiernos del Mercosur es criminal, inútil y una maniobra política para simular que se toman medidas”.

Y concluyó: “La base del avance de la enfermedad se encuentra en la inequidad y la pobreza y la mejor defensa pasa por acciones basadas en la comunidad”.

Fuente: Télam

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