Polémica y confusión por la obligatoriedad o no del uso del barbijo al aire libre

Ayer el gobierno nacional anunció que el uso de tapabocas al aire libre, y fuera de aglomeraciones, dejaba de ser obligatorio. La Ciudad de Buenos Aires considera que aún no es momento de tomar esa medida. Los expertos sanitarios coinciden en que la pandemia aún no terminó.

Por Dr. Daniel Cassola

La comunicación del gobierno nacional sobre las medidas de apertura no fue del todo efectiva. Durante la tarde de ayer y la mañana de hoy todavía fue necesario continuar haciendo algunas aclaraciones. En primer lugar el barbijo deja de ser obligatorio al aire libre desde el primero de octubre y no desde el momento en que ayer el jefe de Gabinete Juan Manzur y la ministra de Salud Carla Vizzotti lo comunicaron.

En primer lugar, desde la Ciudad de Buenos Aires, aunque siempre fueron más propensos a las aperturas que en el gobierno nacional, consideraron que todavía no es momento de quitarse los barbijos. El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós afirmó que “en espacios abiertos la contagiosidad es menor, pero también pretendemos llegar al 70 por ciento con dos dosis antes de tomar medidas”.

“Es difícil determinar en qué metro cuadrado en el día te lo pones y te lo sacas por lo que ahora decimos que hay que seguir con el barbijo un poco más, pero seguimos avanzando con el plan de aperturas que tenemos”, agregó el funcionario. Al respecto Vizzotti aclaró que “Argentina no está dejando el barbijo, lo único que se hizo fue bajar la obligatoriedad del uso del tapabocas en el aire libre sin gente alrededor”.

Además la ministra aseguró que “no es obligatorio no usarlo” y, por otra parte, “es recomendable que las personas en situación de riesgo lo sigan usando”. En definitiva, y a pesar de alguna comunicación confusa, Quirós y Vizzotti coinciden. “El sentido de las medidas que Nación comunicó es el correcto, pero hay que mirar jurisdicción por jurisdicción cuánto avanzó la vacunación y cuántas de esas medidas se pueden implementar”, agregó el ministro porteño.

Al respecto, el vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, Roberto Debbag, opinó que “no hay pos pandemia, estamos en pandemia”. “Las medidas deben ser de aperturas, como la escolar, la de aeropuertos bajo controles adecuados, etc. Pero el hecho de liberar barbijos se puede analizar un poco más sostenido. Y eso tiene que ver con la situación epidemiológica. Falta vacunar a 2,5 millones de personas con dos dosis para alcanzar el 50 por ciento con esquema completo. Otros países en el mundo ya transitaron estas medidas y han debido volver a implementar restricciones. Este mes en Inglaterra, con el 53 por ciento de la población vacunada completamente tuvo un pico de la variante Delta. Israel, con el 60 por ciento de vacunados con dos dosis, el 3 de septiembre hizo pico de Delta. Lo mismo pasó en Estados Unidos este mes. Esa es la experiencia mundial y debemos aprender de ella”, desarrolló el experto.

A su vez, Ángela Gentile, jefa de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez indicó que “no es que se terminó la pandemia” sino que las medidas son “un pasito hacia la flexibilización”. “Nuestra sociedad se ha adaptado bien al uso del barbijo. Se cumplió bastante bien esta indicación. La medida que anunciaron sobre el no uso de barbijo al aire libre no quiere decir que eso deba ocurrir en forma indiscriminada. No es que todo al aire libre es sin barbijo. Cuando uno está con una multitud debe usarlo”, añadió.

En limpio, el gobierno nacional recomienda que el barbijo al aire libre sin una aglomeración alrededor deja de ser obligatorio a partir del primero de octubre. Es una recomendación. En principio, en la Ciudad de Buenos Aires consideran que todavía falta avanzar con el plan de vacunación para llegar a ese momento. En cualquier caso, se recomienda que los grupos de riesgo continúen con todos los cuidados que se vienen teniendo hasta hoy. El barbijo todavía va a formar parte del paisaje cotidiano por un tiempo más.

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