Tener un perro conlleva una gran responsabilidad

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Por Dr. Daniel Cassola

En las últimas horas ha producido un gran impacto la sentencia elaborada por el Tribunal Oral en lo Criminal 4 de La Plata, que condenó al cuidador de un perro pitbull que mató a un niño de dos años en 2014 a ocho años de prisión por homicidio simple. En el caso figuraron como agravantes que los vecinos le habían alertado al hombre sobre la conducta del animal.

En la actualidad se calcula que unas 4 o 5 personas mueren al año en Argentina como consecuencia del ataque de perros. Alrededor de 10 mil sufren mordeduras, la mayoría de las cuales no tiene mayores consecuencias. Según advierten los médicos veterinarios del Movimiento Argentino de Protección Animal (MAPA), son muy “raros” los casos de mordeduras en la calle, y la mayoría de estos eventos está relacionada con el hecho de que los dueños “no ejercen una tenencia resposable”.

Esto sucede porque mucha gente no termina de tomar conciencia sobre lo que significa tener un animal, sobre todo de las consideradas razas peligrosas. También hay, como en muchos otros problemas de nuestra vida cotidiana, una mora por parte de la política. En 2010 la provincia de Buenos Aires aprobó la Ley sobre Animales Potencialmente Peligrosos pero aún no fue reglamentada.

Allí se lista una serie de razas de perro consideradas peligrosas (doberman, dogo, rottweiler, entre otras) sobre los que hay que tener especiales cuidados. En la Ciudad de Buenos Aires existe una legislación vigente que dispone que estos animales deben presentarse en la vía pública con correa, bozal e identificación, además de ser inscritos en un registro. La normativa se cumple poco o nada.

Si bien los animales tienen una carga genética que puede funcionar como determinante de su conducta gran parte de ella se debe al aprendizaje. Es fundamental que quien tiene un perro de los considerados potencialmente peligrosos le imponga límites desde cachorro. Una simple consulta al veterinario basta para informarse de la forma adecuada de la crianza.

Los especialistas dicen que un dogo puede llegar a ser tan manso como un collie, solo es cuestión de cómo se lo educa. Un perro no es un juguete para los chicos ni un adorno para el jardín. Es un animal que tiene ser educado y sobre el cual el dueño debe ejercer su responsabilidad.

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