El Ministerio de Salud de la Nación informó ayer 36.682 nuevos casos reportados y 36 muertes.
Por Dr. Daniel Cassola
Desde el inicio de la temporada, a finales de julio del año pasado, hasta la fecha, se han notificado un total de 269.678 casos en todo el país. Lo alarmante es que la abrumadora mayoría de estos casos, específicamente 252.566, se han registrado tan solo desde el 1 de enero de 2024, según las cifras proporcionadas por el ministerio encabezado por Mario Russo.
El boletín epidemiológico detalla que el 90% de los casos son autóctonos, lo que subraya la gravedad de la situación dentro del país. Además, un 3% de los casos son importados, lo que sugiere la necesidad de medidas de control fronterizo y de viajes para evitar la propagación transnacional del virus. El restante porcentaje se encuentra bajo investigación, lo que destaca la complejidad de rastrear y contener el brote.
La incidencia acumulada hasta ahora para la temporada se sitúa en 573 casos por cada cien mil habitantes, una cifra que subraya la magnitud del desafío que enfrentan las autoridades sanitarias argentinas.
Aunque el boletín señala un descenso del 32% en el número de casos semanales en comparación con la semana anterior, es importante ejercer cautela en la interpretación de estos datos. La carga atrasada de información implica que las cifras de las últimas semanas podrían cambiar a medida que se integran nuevos datos por parte de los notificadores.
La distribución geográfica de los casos refleja una situación preocupante en el centro del país, con picos alarmantes en provincias como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. La Ciudad de Buenos Aires también ha sido afectada, con un total de 11.977 contagios registrados. Otras regiones, como Chaco, Tucumán, Formosa y Misiones, también enfrentan una carga significativa de casos.
El aumento en el número de muertes, que ahora asciende a 197 desde el inicio de la temporada, es motivo de gran preocupación. El informe destaca la presencia de comorbilidades en muchos de los casos fallecidos, lo que subraya la importancia de abordar no solo el dengue en sí, sino también las condiciones de salud subyacentes que pueden complicar su curso.
La identificación de los subtipos de dengue en los casos fatales es crucial para comprender mejor la dinámica de la enfermedad y desarrollar estrategias efectivas de prevención y tratamiento. Hasta el momento, se han identificado casos fatales asociados con DEN-1 y DEN-2, mientras que en otros casos la identificación del subtipo aún está pendiente.









