Diez motivos por los que hay que actuar cuanto antes contra la obesidad

En el Día Mundial de la Obesidad, que se conmemora este 4 de marzo, expertos de distintas sociedades científicas se unieron para difundir 10 motivos que explican la complejidad de la obesidad, de su desarrollo y de su abordaje.

Por Dr. Daniel Cassola

Hoy la ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal contó parte de su historia personal vinculada al sobrepeso. A través de su cuenta de Twitter publicó distintas fotos de su cuerpo a través de los años y contó que sus cambios de peso se debieron a distintas situaciones, más o menos estresantes, de su vida. Además aseguró que los comentarios sobre el físico siempre llegan a sus destinatarios. “Detrás de cada cuerpo hay una persona que sufre”, escribió la ahora diputada por Juntos por el Cambio

En el mismo sentido hoy distintas organizaciones están llamando la atención sobre este tema. La Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (AADYND), Sociedad Argentina de Médicos Nutricionistas (SAMENUT), Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo (SAEM), Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimenticios (SAOTA), Sociedad Argentina de Cirugía de la Obesidad (SACO), Sociedad Argentina de Medicina (SAM) y la Fundación Cardiológica Argentina (FCA) se unieron para llamar a actuar cuanto antes para cambiar la realidad del sobrepeso y la obesidad.

Publicaron la siguiente información:

Cifras: las estadísticas con que contamos en nuestro país muestran un contexto preocupante. En 5 años, tal como describieron las III y IV Encuestas Nacionales de Factores de Riesgo del Ministerio de Salud de la Nación (de los años 2013 y 2018), la proporción de argentinos adultos con obesidad pasó de 20,8% a 25,4%, prácticamente un incremento del 25%.

Pone en riesgo la salud: “Se debe tomar más conciencia en nuestro país sobre el impacto negativo que la obesidad puede tener para la salud, tanto por sus consecuencias cardiovasculares como metabólicas -en el  mayor riesgo de desarrollar de diabetes tipo 2 o hígado graso- e inclusive en el de distintos tipos de cáncer”, explicó Paola Harwicz, médica cardióloga y especialista en nutrición, ex directora del Consejo de Cardiometabolismo de la Sociedad Argentina de Cardiología.

No es tu culpa, ni falta de voluntad: “Si fuera sencillo bajar de peso, tendríamos que estar cada vez mejor, pero no es lo que reflejan las estadísticas. Ciertamente, lograr el descenso de peso y sostenerlo en el tiempo es un desafío complejo que requiere un abordaje integral”, agregó Harwicz.

Más que comer menos y moverse más: para el desarrollo de obesidad, influyen factores genéticos (predisposición y aspectos evolutivos), el metabolismo (desequilibrios hormonales), aspectos emocionales (como aburrimiento o disfrute por comer), salud mental (estrés, ansiedad o depresión), ambiente (dónde y cómo vivimos), trastornos del sueño y hasta presiones sociales o familiares que vienen desde la niñez, tales como ‘terminá todo lo que está en tu plato’.

Patrones desde la infancia: un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud establece que, si no se toman medidas concretas para cambiar la realidad actual y futura, para 2030 el 27,2% de los niños entre 5 y 9 años tendrá obesidad.

Persiste el estigma: todavía se manifiesta en miradas, discriminación y rechazo, aspectos que pueden dañar la autoestima, favorecer el desarrollo de cuadros de ansiedad y depresión, que probablemente alejen a la persona del cuidado de su salud y de su peso corporal.

Consulta médica: como es una cuestión de salud, necesita un abordaje de la mano de profesionales de la salud. Los especialistas están preparados para indicar un abordaje personalizado, atendiendo a la necesidad individual, biología, comportamiento y bienestar emocional de cada persona.

¿Cómo debe ser un plan de tratamiento?

A partir de los motivos para actuar contra la obesidad, surge inevitablemente la pregunta sobre cómo sí debe abordársela. Al respecto, las autoridades de las sociedades médicas remarcaron el aporte del seguimiento médico en el tiempo y delinearon los siguientes rasgos:

– Mejorar patrones alimentarios: con apoyo de un especialista, comer variado y saludable, manteniendo la ingesta de los nutrientes necesarios, sin caer en dietas mágicas que sólo consiguen resultados de corto plazo y hacen mal a la salud.

– Vida activa: tras realizar todos los chequeos de salud necesarios, diseñar un plan de actividad física, aquella realmente realizable y sostenible en el tiempo (caminata, baile, bicicleta, etcétera, y siempre procurando llevar una vida más activa).

– Manejo de emociones: existen técnicas de relajación para lidiar con el estrés y, tal vez, con ayuda de un especialista, se puede identificar, en el plano de las emociones, por qué se come de más, para contribuir a controlarlo. Ante cuadros más complejos, como de ansiedad o depresión, siempre consultar con un médico.

– Ambiente: tomar buenas decisiones en los lugares de compra de alimentos y procurar tener siempre en casa opciones saludables y que no estén a mano solo los de elevado aporte calórico y bajo valor nutricional. Lo mismo en el trabajo y en eventos sociales. 

– Conducta alimentaria y Metabolismo: el equipo médico determinará si es pertinente incluir en el tratamiento herramientas farmacológicas orientadas a equilibrar el aspecto hormonal que interviene en los mecanismos de saciedad y que han demostrado beneficios para bajar de peso, o si la persona tiene indicación de cirugía bariátrica. 

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