En Brasil la pandemia no afloja

Ayer se registró el récord de muertes en un día. Fueron 1641 en solo 24 horas. El total es de más de 250 mil fallecidos. Es el segundo en el mundo con más víctimas después de Estados Unidos. El colapso sanitario en el interior lleva a que se trasladen pacientes a las grandes ciudades como Río de Janeiro y San Pablo.

Por Dr. Daniel Cassola

En el mundo la pandemia ha sido como una montaña rusa plagada de vaivenes. Asia controló el brote rápidamente. Europa vivió momentos de mucha tensión pero también de calma. Estados Unidos parece haber atravesado la peor etapa y avanza a paso firme en una campaña masiva de vacunación. Aquí en la región casi todos los países han vivido horas difíciles pero también momentos de alivio. El único lugar donde la pandemia nunca se detuvo fue Brasil, el gigante de América del Sur.

Ayer se registró el peor indicador de fallecidos para un día, con 1641 decesos. En total los muertos por coronavirus en Brasil son 257.361, según informa el Consejo Nacional de Secretarios de Salud. Las cifras confirman que el país, con más de 210 millones de habitantes, es una de las naciones del mundo más azotadas por la pandemia y el segundo después de Estados Unidos en número de fallecidos por el Covid-19. Desde hace ya cuarenta días que el conteo diario no baja de los mil fallecidos y los 50 mil contagios diagnosticados.

Con estos indicadores la tasa de mortalidad por el virus en Brasil es de 122,5 por cada 100 mil habitantes mientras que 5 mil de cada cien mil habitantes ya fueron diagnosticados como positivos. El total de infectados en el país ascendió a los 10.646.926. Brasil vive el peor momento de la pandemia, con una segunda ola del virus desenfrenada y más virulenta debido a la circulación en el país de la variante brasileña, considerada por los expertos como una cepa más contagiosa, según estudios preliminares.

La mitad del país está al borde del colapso hospitalario, con las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) copadas en más de un 80 %, y semiparalizado por el endurecimiento de las restricciones impuestas por los gobiernos regionales para intentar frenar la propagación del virus. Desde que el coronavirus llegó a Brasil, un año atrás, el epicentro de la pandemia ha sido San Pablo, el estado más poblado e industrializado del país, con unos 46 millones de habitantes.

Desde el fin de semana Sao Paulo endureció la restricción de circulación diariamente por seis horas, a partir de las 23.00 horas, con el cierre de todos los comercios y servicios, salvo aquellos considerados como esenciales. Otras 12 regiones del país han decretado toques de queda en las noches y la capital, Brasilia, cerró por dos semanas negocios y escuelas durante las 24 horas.

El colapso hospitalario amenaza a 17 ciudades capitales, entre ellas Porto Alegre, la capital de Río Grande do Sul, donde el uso de las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) llegó al 119 % de su capacidad. Hasta el momento, Amazonas era el único estado que se había visto en la necesidad de trasladar pacientes a otras regiones, pero este martes Santa Catarina anunció que trasladará algunos pacientes a hospitales de Espíritu Santo tras no tener más disponibilidad en sus UCIs.

En Brasil el peor momento de la pandemia siempre es hoy. El gobierno del presidente Jair Bolsonaro nunca se tomó en serio al coronavirus. Lo calificó como una ‘gripezinha’, frase ya célebre a lo largo del mundo. Ahora también la vacunación, si bien se inició, se desarrolla con mayor lentitud que en otros países. Allí por ahora no solo no se ve la salida sino que ni siquiera se sabe certeza si el peor momento, como en la mayoría de los países del mundo, ya pasó.

.

También te puede interesar...