Los cuatriciclos, el Estado y la responsabilidad de los padres

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Martín Yeza, intendente de Pinamar.

Por Dr. Daniel Cassola

En lo que va del verano ya conocimos dos tristísimas noticias, pequeñas tragedias, sobre chicos que pierden la vida por usar cuatriciclos. Los casos, que se repiten todos los eneros, nos llevan a pensar sobre la responsabilidad del Estado y las familias en este tipo de casos.

La primera muerte se dio el 7 de enero pasado en Pinamar. Un chico de doce años conducía un cuatriciclo, el cual se le volcó sobre su cuerpo, aplastándolo y provocándole el fallecimiento. El segundo caso se dio el 12 en San Lorenzo, cerca de Rosario, donde un chico de 15 años conducía uno de estos vehículos en un día lluvioso. Por una mala maniobra salió despedido e impactó su cabeza contra un árbol. Murió al instante.

En el caso de Pinamar la información que brindó el intendente Martín Yeza es que el vehículo es un cuatriciclo de 800 centímetros cúbicos, pesa alrededor de 400 kilos y es similar a los que se usan para correr el Rally Dakar. Además, el funcionario sostuvo que el Estado “no puede inmiscuirse en la vida de las familias, se necesita el acompañamiento de la gente”. “No le podés dar un cuatriciclo de 800 cc a un chico de doce años”, opinó el intendente sobre la responsabilidad de los padres del niño fallecido.

Sobre los recursos con los que cuenta el municipio, Yeza puntualizó que en Pinamar hay 35 mil vehículos del tipo cuatriciclos, UTV o motocross. La municipalidad, a su vez, cuenta con 33 agentes de tránsito y un solo vehículo en buen estado, ya que según denunció el intendente hay otros 21 que necesitan reparaciones ya que “la gestión anterior los dejó en pésimo estado”.

Las tareas de los agentes de tránsito no solo son las del control vehicular, sino que también deben hacer tests de alcoholemia durante la noche y ordenar el tránsito en el día. En el mejor de los casos, hay 11 agentes disponibles por turno para realizar todas estas tareas, por lo que el control durante 24 horas de los miles de vehículos se torna imposible.

En otras palabras, el Estado no puede estar presente en cada acto de nuestra vida. Si un padre permite que un adolescente conduzca un cuatriciclo de este tamaño, la responsabilidad es del adulto. En el caso de Santa Fe, se comprobó que el chico viajaba sin casco. Si no se instruye a los hijos las medidas de seguridad básicas, es poco lo que puede hacer el Estado, municipal, provincial, nacional o en cualquiera de sus formas, para prevenir estos accidentes.

Hay construcciones, como la seguridad y la salud, que las debemos hacer entre todos.

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