Qué es el acretismo placentario

Es el nombre de este cuadro que afecta cada día a más mujeres en el mundo entero cuyo origen está relacionado con las cesáreas.

Una mujer y su bebé recién nacido atravesaron una compleja intervención en el Hospital Provincial de Mar del Plata y lograron salvar sus vidas. Uno de los obstetras que participó de la operación habló con Infobae

El Hospital Provincial Alende de Mar del Plata fue el escenario de una compleja intervención que logró salvar la vida de Anabella Bargueño y de su hijo Vladymir, en medio de una seria complicación en la placenta.

Acretismo placentario es el nombre de este cuadro que afecta cada día a más mujeres en el mundo entero cuyo origen está relacionado con las cesáreas.

En diálogo con Infobae el obstetra Néstor Moscardi, quien participó junto a otros 16 profesionales de la cirugía de Anabella, explicó: «Esta complicación aumentó de un caso por año a un caso por mes y se debe a que en muchos casos la placenta se inserta en la cicatriz de la cesárea, atravesando el útero. A más cesáreas, más riesgos», define Moscardi.

La intervención conjunta entre un grupo de obstetras del Hospital Alende y del Materno Infantil «Victorio Tetamanti» lograron salvar la vida de Anabella, ya que, de no tratarse a tiempo y de manera precisa, esta complicación provoca la muerte de la madre en 3 de cada 10 casos. El bebé, Vladymir, nació en medio del procedimiento en perfecto estado de salud, cursando la semana 36 y con un peso ideal: 3,200 kilos.

El ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Alejandro Collia, señaló sobre esta intervención: «A estos profesionales médicos de alto nivel, preparados para atender cualquier tipo de complicaciones que se den antes y durante el parto, les debemos el hecho de que hoy podamos celebrar un nuevo récord en la reducción de la mortalidad materno-infantil, la más baja de la historia».

El caso de Anabella era aún más complejo, ya que, además de haber pasado por cuatro cesáreas, sufre de sobrepeso e hipertensión, lo que aumentaba aún más el riesgo.

Resulta fundamental la detección a tiempo para disminuir la tasa de complicaciones. Al respecto Moscardi puntualizó a Infobae: «La detección de este cuadro se puede realizar a partir de la semana 15 del embarazo».

Y así abrió un nuevo debate sobre la prescripción de las cesáreas: «El número de cesáreas aumentó en el mundo entero. Cada caso es particular, ya que en muchos está recomendada y en otros son las mismas mujeres quienes las piden para disminuir el umbral de dolor. La mujer tiene participación y puede elegir sobre su cuerpo. Como médico obstetra, digo que siempre es mejor un parto natural».

Cómo fue la operación

Los médicos tenían un doble desafío: en un mismo procedimiento debían llevar a cabo la embolización de las arterias uterinas y realizar la cesárea para que naciera Vladymir.

«Contamos con un equipo profesional compuesto por obstetras, anestesiólogos y neonatólogos», indicó Alejandro Delacasa, jefe del servicio de Hemodinamia, Angiología General y Terapéutica por Cateteterismo del Hospital Alende de Mar del Plata.

«El primer paso fue aplicar unas vainas introductoras en las arterias femorales. Una vez realizada esa intervención fue el turno de los obstetras, quienes realizaron la cesárea», agregó. «Y en un tercer movimiento aplicamos los catéteres hacia las arterias uterinas para embolizarlas con distintas sustancias y disminuir la vascularización».

Pero la cirugía no terminó ahí. Como Anabella tenía seriamente comprometido el útero y la vejiga, los especialistas le practicaron una histerectomía -extirpación del útero- y reconstruyeron el otro órgano afectado.

«Estamos sorprendidos con la evolución de Anabella. La intervención fue hace menos de una semana y ella se encuentra en perfecto estado», señala Moscardi. Y agrega: «El bebé no tuvo ninguna complicación».

Fuente: Sin Mordaza

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