Los adultos mayores siguen siendo el último orejón del tarro

Las deficiencias en el operativo de vacunación porteño, en el que sometió a cientos de mayores de 80 años a esperas bajo el sol y aglomeraciones, ponen en evidencia la dificultad de la clase política para pensar en los integrantes más veteranos de la sociedad. Solo 70 mil adultos mayores recibieron al menos una dosis de la vacuna contra el coronavirus.

Por Dr. Daniel Cassola

El primer traspié en pandemia con respecto a los adultos mayores se dio hace casi un año, cuando en medio de las restricciones más duras llegó el momento de pagar las jubilaciones. En los primeros días de abril del año pasado los directivos de la Anses no pensaron en cómo organizar un pago en una situación extraordinaria para un grupo de personas que tiene necesidades particulares. Los mayores de 70 u 80 años no pueden esperar horas sin asientos, sin la posibilidad de hidratarse o de recurrir a un baño. Además, en lo que fue una de las principales fallas de previsión del gobierno porteño ayer, suelen estar acompañados por alguien que los asiste. Por lo tanto si se espera brindar un servicio a, digamos, 100 adultos mayores se deber esperar la concurrencia de, al menos, 200 personas.

El gobierno porteño dio miles de turnos para que los adultos reciban la vacuna en el Luna Park, lugar emblemático de la ciudad, pero la organización no previó lo que podía llegar a suceder. Para muchos mayores de 80 años recibir la vacuna quizás signifique poder rencontrarse con sus seres queridos después de casi un año o retomar salidas y contactos sociales. Era previsible cierta ansiedad, por lo que muchos fueron bastante más temprano de lo que habían sido citados. Por otro lado, muchos o casi todos concurrieron acompañados, varios por más de una persona. También gran parte de ellos registra algún tipo de dificultad para movilizarse por lo que muchos utilizan bastones. No había ni asientos, ni el suficiente lugar ni siquiera una ambulancia en la puerta del lugar por si hubiera algún imprevisto. En las redes sociales se pudo ver que una señora de 84 años se descompuso durante la espera y la asistencia tardó en llegar.

En otras de las sedes del operativo de vacunación porteño, el estadio de San Lorenzo, también se registraron los mismos inconvenientes. Para hoy el gobierno porteño abrirá nuevos centros con el objetivo de descomprimir la concurrencia. “Lo importante para mí primero es pedirle disculpas a las personas, a los 4 mil adultos mayores que hoy se vinieron a vacunar. Tuvimos las dificultades que tuvimos por el aglomeramiento de gente. Realmente nosotros hemos asignado un número de vacunatorios, ajustado a la cantidad de gente que teníamos que vacunar”, explicó el ministro de Salud de la Ciudad de Buenos Aires Fernán Quirós.

“Magnificamos de manera inadecuada, subestimamos la cantidad de personas que iban a estar acompañadas, la cantidad de gente que se iba a adelantar por la angustia de poder acceder a la vacuna. Eso significó, sobre todo en Luna Park y en San Lorenzo, un aglomeramiento que no quisimos provocar y deberíamos haber evitado”, añadió Quirós. A su vez, Eugenio Semino, defensor de la tercera edad, consideró que “el problema de fondo es que hay muy poquitas vacunas, que se están priorizando indebidamente o mal utilizando”. Una vez más la política no pensó en los adultos mayores, los olvidados de esta época.

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