Por Dr. Daniel Cassola
Antes de ingresar a la administración pública Hernán Muriale vivía en un dos ambientes en la localidad balnearia de Ostende y manejaba un Ford Falcon, que podía sostener con su trabajo de vendedor de teléfonos celulares. Pero todo comenzó a cambiar a partir de 2011.
Muriale fue primero concejal de Pinamar, y luego ante la renuncia a la intendencia de Blas Altieri en 2012 llegó a ocupar el gobierno de una de las ciudades balnearias más importantes de la provincia de Buenos Aires.
Su gestión duró solo un año y medio ya que debió renunciar en 2014, luego que el Concejo Deliberante pinamarense aprobara por unanimidad un pedido de interpelación en su contra. Por estos días Muriale se encuentra enfrentando distintas causas judiciales y allanamientos en sus múltiples propiedades.
De manera elegante la Justicia denomina como “inconsistencias patrimoniales” a los bienes que se le atribuyen al ex intendente. Los allanamientos se realizaron en Pinamar, Valeria del Mar y San Martín de los Andes, donde se le atribuyen la propiedad de edificios, complejos de dúplex turísticos y cabañas en Chapelco.
El concejal radical de Pinamar, Lucas Ventoso, asegura que un período muy corto Muriale se volvió “multi archi millonario”. Los bienes de Muriale son tan cuantiosos, que entre edificios, complejos de turismo y cajas en distintos bancos, se emitieron unas cien órdenes de allanamiento.
El caso que lo eyectó del poder, y por el que iba a ser interpelado por el Concejo Deliberante, tiene que ver con el robo de arena. La operación fue la siguiente. La cáscara la proveyó un fideicomiso del que participaba la esposa del intendente y otras personas vinculadas a la gestión pública.
Con máquinas que proveyó la municipalidad desmontaron una serie de médanos y luego vendieron en negro, a través de un corralón de la zona, al material que se utiliza en la construcción. Se calcula que entonces un camión de arena costaba mil pesos y hay constancia que al menos se llenaron 800 camiones. 800 mil pesos de 2012 son prácticamente 3 millones de pesos hoy en día.
Otra de las posesiones que investiga la Justicia consiste en un conjunto de caballos de carrera pura sangre. Se cree que Muriale llegó a tener más de 70 ejemplares, incluso uno de ellos llegó a ganar una importante carrera en el Hipódromo de San Isidro, aunque luego le retiraron el premio porque el caballo estaba dopado. Una de las preguntas que se hacen los investigadores es cómo hacía el ex intendente para afrontar los onerosos gastos que genera la manutención de tantos animales.
Muriale fue vendedor de celulares, luego empleado público en la municipalidad y el Instituto de Previsión Social. Su meteórico ascenso se dio a partir de su ingreso como concejal. No hay sueldo que pueda justificar una serie de bienes tasados en millones de dólares. ¿Será justicia?









